Las apariciones de Ezquioga y la profecía de la Guerra Civil Española.

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En la actualidad, pocos son los habitantes de Ezquioga- Itsaso, un pueblo (es la fusión de los dos municipios en 1965) no muy grande de la provincia de Guipúzcoa (País Vasco), que quieren recordar tales acontecimientos que, por vez primera, pusieron a Ezquioga en el mapa nacional, que en el verano de 1931 se convirtió en el centro de atención de todas las noticias de España.

Estas noticias recogían las apariciones de la Virgen a unos hermanos en un descampado, pero eran unas apariciones inusuales: la Virgen, en postura desafiante, portaba una espada ensangrentada, anunciando que dentro de cinco años una guerra se avecinaba en el territorio español, la Guerra Civil Española.

Las peregrinaciones para acudir al lugar y ver los trances en los que entraban los visionarios se vieron tapadas , entrando en juego las fuerzas del orden, silenciando el caso y mandando a manicomios a aquellos que decían ver a la Virgen con la espada en mano de la que emanaba sangre.

Hoy en día y al conocer el lugar, los muy pocos testigos que aún quedan de aquellos sucesos que no mostraban un buen augurio, se niegan a hablar sobre aquello que mantuvo en vilo a toda España a partir del 30 de junio de 1931 teniendo como foco de atención a Ezquioga.

Las primeras apariciones de la Virgen a los visionarios.

Andrés y Antonia Bereciartua, dos hermanos de ocho y once años respectivamente, subían cada día a por leche en un caserío situado en la ladera del monte Anduaga que existe en Ezquioga. En la noche del 29 al 30 de junio de 1931, los dos hermanos bajaban del caserío al pueblo con la leche que se usaría al día siguiente cuando, de repente una luz en medio de la noche los ciega. Al ver que era la Virgen, Andrés y Antonia quedan profundamente asustados y al bajar a Ezquioga, cuentan al pueblo el hecho prodigioso del que habían sido testigos.

Los hechos parecían que iban a quedar ahí, en una alucinación propia de la imaginación de unos niños en la oscuridad de la noche, pero nada más lejos de la realidad. Al correr el testimonio de los niños por el pueblo, muchos habitantes del pueblo empezaron a reconocer que los jóvenes no fueron los primeros en presenciar aquella aparición mariana, sino que hasta el mismísimo concejal de Ezquioga había visto a aquella Virgen en los alrededores elevados de Ezquioga.

Tras el testimonio del concejal una veintena de habitantes comenzaron a relatar los sucesos que les había ocurrido a ellos, en los que la Virgen se aparecía de una manera nunca vista antes. Éstos contaban que, en medio de una fuerte luz, se aparecía la Virgen con una túnica negra, portando un rosario en la mano y en la otra empuñando una espada de la que brotaba sangre. Ésta profetizaba que dentro de cinco años acontecería un episodio que cambiaría la convivencia en España en la que surgiría un conflicto entre hermanos, una contienda entre habitantes de un mismo país: la Guerra Civil Española. Estos visionarios, al recibir los mensajes de la Virgen, se desplomaban víctimas de un éxtasis.

La noticia de las apariciones de Ezquioga corre por todo el país.

Las apariciones marianas en Ezquioga corren como la pólvora, haciéndose eco de los hechos a nivel local y provincial, hasta que dan el salto a los medios de comunicación de todo el país.

Ese verano de 1931, este pueblo guipúzcoano se convirtió en el centro de todas las miradas, y la sucesión de nuevas visiones empezaron a crear una peregrinación a la zona movidos por la fe que en esa época era difícil, pues la Segunda República que había comenzado ese mismo año, se declaraba anticlerical y atea, por lo que la quema de conventos y colegios religiosos era una constante por aquel entonces.

Durante las peregrinaciones, los visionarios que en principio eran poco más de una veintena, se fueron sumando centenares de personas que decían haber presenciado en estado de éxtasis a la Virgen con una espada bañada en sangre. Los visionarios de Ezquioga cada vez eran más a medida que las peregrinaciones a la zona aumentaban.

Cabe sumar a las peregrinaciones la llegada de periodistas de todas partes del país a los que había llegado aquella noticia en busca de la verdad de aquellos acontecimientos que mantenían paralizados a la opinión pública.

Estos periodistas de los medios de tirada nacional fotografiaron a esos visionarios, los cuales, en un momento de trance, poseían la mirada perdida a un punto inexistente mientras sonreían, como si lo que vieran se tratase de un auténtico prodigio.

El mensaje de la Virgen a los visionarios de Ezquioga.

Los peregrinos a Ezquioga se contaban por decenas de miles, y cada día se sucedían más y más personas que, de repente, se desvanecían, se ponían sus ojos en blanco, comenzaban a brotar estigmas de sus cuerpos…

Como es obvio, pudo influir la mentalidad de masas en las actuaciones de muchas personas que aseguraban ver a la Virgen y así aparecer en las portadas de los diarios, pero las situaciones límite que alcanzaban innumerables testigos de aquello, da lugar a que ese prodigio tiene algo de cierto.

Como bien hemos dicho, la Virgen se presentaba a los visionarios con una túnica negra y con una espada ensangrentada. Esos visionarios que entraban en éxtasis coincidían en que la Virgen les daba una profecía y un mensaje de mal augurio en el que se vería afectado todo el país en una guerra a la que se la daba fecha.

Entre los mensajes de los visionarios imperaba una constante que era que dentro de 5 años justos iniciaría una guerra, y que un Ángel Salvador sería el destructor de la República, en clara referencia a Francisco Franco.

Un caso conocido es el de Patxi «de Ataun», que se burlaba de las apariciones de Ezquioga hasta que entran en trance, se dice que comenzó a levitar, y se convirtió más tarde en uno de los principales videntes, ya que de su boca salió la siguiente profecía mandada, según él, directamente de la Virgen:

«Habrá una guerra entre católicos y no católicos en el país. Al principio los católicos sufrirán seriamente y perderán muchos hombres, pero al final, triunfarán con la ayuda de los veinticinco ángeles de Nuestra Señora.»

Actuación de las autoridades y cerrojazo al misterio de Ezquioga.

Las grandes reuniones que se daban cita en el descampado del monte Anduaga donde en un principio los hermanos Andrés y Antonia tuvieron la aparición mariana, eran seguidas muy de cerca por las autoridades gubernamentales y las fuerzas del orden.

La Segunda República proclamada el 14 de abril por Niceto Alcalá Zamora en Madrid, se autodefinía como laica, anticlerical y aconfesional, además de separar del Estado a todas las instituciones religiosas, como así se recoge en los artículos 26 y 27 de la Constitución promulgada en diciembre de 1931.

Los actos de acérrimos antirreligiosos se habían instaurado en las calles, estando a la orden del día la quema de conventos y de colegios religiosos, la profanación de ídolos cristianos, y todo tipo de actuaciones realizadas por incontrolados que se aprovechaban de la conflictividad social surgida durante el primer mandato de Azaña para adueñarse de este tipo de actos que, en ningún momento, se intentaron remediar por parte de un Gobierno anticlerical.

Las autoridades, decididas a acabar con todo aquello, escogieron como pretexto que muchos de los visionarios se infligían cortes en sus manos para decir que eran estigmas, poniendo en riesgo la vida de las personas, por lo que actuaron para acabar con aquellas peregrinaciones.

El descampado fue cercado y se prohibió el acceso al recinto y los visionarios comenzaron a ser víctimas de una persecución orquestada. Existieron cargas policiales para los allí concentrados, siendo muchos de ellos detenidos y encarcelados por «resistencia a la autoridad».

Los jóvenes y no tan jóvenes fueron encerrados en psiquiátricos y manicomios con el fin de dar carpetazo al misterio, siendo el principal el complejo psiquiátrico de Mondragón.

Incluso se llegó a quemar públicamente un libro del padre Burguera escrito en la clandestinidad.

El miedo a represalias hizo que nunca más se hablara sobre las apariciones de Ezquioga y, con el paso del tiempo se ha ido olvidando lo que pasó allí en el verano de 1931.

En el pueblo nadie quiere hablar en la actualidad. Pocos son los que quedan vivos para contar aquellos días de verano en los que la Virgen tenía un mensaje que se cumpliría como ella decía a los 5 años con esa Guerra Civil Española que duraría desde 1936 hasta 1939 y que tendría como resultado la desaparición de la Segunda República en España y la llegada al poder del general Franco iniciándose así su régimen que duraría hasta 1975.

Voces a favor y voces en contra.

Existieron diferentes corrientes que apoyaron la veracidad o no de las apariciones de Ezquioga. El libro del padre Burguera que fue quemado públicamente y que se titulaba «Los hechos de Ezquioga ante la razón y la fe» defiende la autenticidad de lo acontecido apoyándose en los testimonios recogidos por el religioso de los visionarios que se reunían allí, así como todo aquello que ellos veían.

En este trabajo también colabora el padre José Antonio Laburu, un jesuíta vasco que representaba esa imagen de cura ilustrado y que investigó qué había de cierto y qué no en este caso, destapando mucho interrogantes y a falsos videntes que allí se concentraban.

La expansión de lo ocurrido en Ezquioga también influyó en la literatura y en los intelectuales de la época. En 1932, Pío Baroja publicaba una de sus trilogías llamada «La selva oscura» donde uno de los libros se llamaba «Los visionarios», donde analiza los sucesos de Ezquioga con un marcado carácter realista.

Otro ilustre de la época como fue Gregorio Marañón defendió la autenticidad de los visionarios, y dijo que era tan real que él mismo no poseía las competencias suficientes para investigarlo más a fondo, porque no se veía capaz de hacerlo él mismo.

Surgieron voces contrarias, incluso dentro de la Iglesia, que rechazó la construcción de un conjunto religioso en aquel lugar en conmemoración de las apariciones marianas. El papa Pío XI tomó las apariciones como un fraude propio del inconsciente colectivo, apoyando el cerco del descampado, la detención de los visionarios y la destrucción de todos los documentos que hablasen del tema. Incluso el obispo de Vitoria de la época, Mateo Múgica Urrestarazu comenzó una campaña de desprestigio e hizo todo lo posible para que los niños que habían visto a la Virgen acabasen encerrados en un complejo psiquiátrico. Las apariciones de Ezquioga cruzaron fronteras, siendo tema de obras en el extranjero años después. El historiador de Religión y profesor de la Universidad de California William A. Christian Jr. habla en su obra «Los visionarios: la República española y el Reino de Cristo» que las apariciones marianas de Ezquioga responderían a un fervor religioso creciente en el que se muestra la devoción del pueblo ante una Segunda República que censuraba todo aquello que tuviera relación con temas religiosos. También Walter Starkie, un hispanista irlandés habla en su libro publicado en 1934 «Spanish Raggle-Taggle» (traducida en España como «Las aventuras de un irlandés en España») que los sucesos de Ezquioga resultaron ser una maniobra creada por tradicionalistas y católicos para plantar cara a la Segunda República autoproclamada laica.

Se ve que existen diferentes posturas en el momento de formular una teoría que arroje luz a una historia que, hoy día, permanece silenciada y desconocida pero que, por un tiempo, fue el foco de atención de todo un país que permanecía atento a las supuestas visiones marianas que tenían lugar en un pequeño pueblo de la provincia vasca de Guipúzcoa y que anunciaban por parte de la Virgen una catástrofe que en 1936 se cumpliría.

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Alvaro Anula, nacido en Madrid, con 17 años y con aspiraciones a ser periodista del misterio. Se desenvuelve en el misterio recorriendo las rutas mágicas de España. Dedicado al misterio, trata de acercar ese Otro Lado de nuestro país a los demás, ya es un país que poca gente conoce, pero que es sin duda un prodigio.

Lluis de la Encina 21 mayo, 2015 Responder No conocía este caso. Me documenté mucho sobre el de Garabandal y no gastando mucho, en realidad: nada, de estos asuntos de la fe y las apariciones milagrosas, me impresionaron las películas documentales del asunto.

No conocía este caso. Me documenté mucho sobre el de Garabandal y no gastando mucho, en realidad: nada, de estos asuntos de la fe y las apariciones milagrosas, me impresionaron las películas documentales del asunto.

M.Busta 7 octubre, 2015 Responder Garabandal es verdad, tal cual.

Garabandal es verdad, tal cual.

David 22 mayo, 2015 Responder Alvarito, que la II República nunca se declaró oficialmente atea, a ver si nos informamos mejor. Lo que sí pretendió fue la separación estricta de Iglesia y Estado, que en España ha producido aberraciones como el nacional-catolicismo. Y sobre todo, que la iglesia no tuviera el monopolio de la enseñanza. En cuanto al episodio que relatas, muy batalladora y sectaria veo yo a la Virgen en esta aparición. A ver si va a ser verdad que fue un delirio colectivo fomentado por los carlistas-tradicionalistas frente al régimen republicano.

Alvarito, que la II República nunca se declaró oficialmente atea, a ver si nos informamos mejor. Lo que sí pretendió fue la separación estricta de Iglesia y Estado, que en España ha producido aberraciones como el nacional-catolicismo. Y sobre todo, que la iglesia no tuviera el monopolio de la enseñanza. En cuanto al episodio que relatas, muy batalladora y sectaria veo yo a la Virgen en esta aparición. A ver si va a ser verdad que fue un delirio colectivo fomentado por los carlistas-tradicionalistas frente al régimen republicano.

Alvaro Anula 22 mayo, 2015 Responder No estoy de acuerdo, si no estuvieran en contra de la religión no se hubieran quemado colegios religiosos ni conventos. Pero no estoy aquí para hablar de política. Y por favor, no me llamo «Alvarito», me lo tomo como despectivo. Gracias.

No estoy de acuerdo, si no estuvieran en contra de la religión no se hubieran quemado colegios religiosos ni conventos. Pero no estoy aquí para hablar de política. Y por favor, no me llamo «Alvarito», me lo tomo como despectivo. Gracias.

M.Busta 7 octubre, 2015 Responder Cón sólo documentarse respecto de la fiebre anticlerical de Emilio Castelar, etc uno se puede hacer una idea del caldo de cultivo etc. Más tarde la limpieza más que étnica de lo religioso (y aún bendecían a sus asesinos…) requiere un estudio profundo de no menos interés que lo de Alemania.

Cón sólo documentarse respecto de la fiebre anticlerical de Emilio Castelar, etc uno se puede hacer una idea del caldo de cultivo etc. Más tarde la limpieza más que étnica de lo religioso (y aún bendecían a sus asesinos…) requiere un estudio profundo de no menos interés que lo de Alemania.

Jorge 14 noviembre, 2016 Responder Sectaria no es la Virgen. Pero lo que los izquierdistas de todas las épocas y lugares deben entender es que la Virgen sí está contra lo que haa oposición a su Hijo, a la fe católica y a la Iglesia. Y contra Dios en cuanto tal por supuesto. De forma que si alguna corriente política, filosófica o religiosa se alinea contra estos que mencioné, ciertamente se alinea contra Ella y esa corriente no puede resultar vencedora y no lo hará, sino que al final se impondrá el Dios de la Historia. Que ir contra Dios es dar coces contra el aguijón.

Sectaria no es la Virgen. Pero lo que los izquierdistas de todas las épocas y lugares deben entender es que la Virgen sí está contra lo que haa oposición a su Hijo, a la fe católica y a la Iglesia. Y contra Dios en cuanto tal por supuesto. De forma que si alguna corriente política, filosófica o religiosa se alinea contra estos que mencioné, ciertamente se alinea contra Ella y esa corriente no puede resultar vencedora y no lo hará, sino que al final se impondrá el Dios de la Historia. Que ir contra Dios es dar coces contra el aguijón.

Aleks 6 julio, 2015 Responder Gracias por el enlace Alvaro es interesante pero según lo que he leído sobre las apariciones en Ezkioga los dos primeros niños videntes nunca hablaron de la Virgen con espada en mano sino que iba de negro y con un rosario ensangrentado y pedía su oración para lo que venía los otros visionarios de los cuales algunos fueron descubiertos como fraude daban otras declaraciones. En efecto la Virgen advertía que se avecinaba la Guerra Civil de esto lo sé por la obra que me dio el mismo padre Antonio Maria Artola Arbiza titulada «Ezkioga». En una revista también leí que uno de los jóvenes pertenecientes al otro grupo de videntes fue ejecutado en Paracuellos de Jarama. Y en efecto, la II República nació con una declaración de guerra bajo el brazo contra la Iglesia Católica, pues prácticamente se permitió llevar a cabo una campaña anticlerical descarada contra las Instituciones religiosas a vista y paciencia del gobierno republicano tan solo recordar la tristemente famosa frase de Manuel Azaña «ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano» o el incendio provocado por hordas anarco comunistas de la Casa Profesa del Convento de San Francisco de Borja perteneciente a la orden Jesuita con una valiosa biblioteca con obras del Siglo de Oro y que el alcade republicano Pedro Rico simplemente archivó el caso. También hay más información sobre otros videntes en la obra Los Profetas de la piel de Toro de José María Sánchez de Toca. Gracias de nuevo por la información.

Gracias por el enlace Alvaro es interesante pero según lo que he leído sobre las apariciones en Ezkioga los dos primeros niños videntes nunca hablaron de la Virgen con espada en mano sino que iba de negro y con un rosario ensangrentado y pedía su oración para lo que venía los otros visionarios de los cuales algunos fueron descubiertos como fraude daban otras declaraciones. En efecto la Virgen advertía que se avecinaba la Guerra Civil de esto lo sé por la obra que me dio el mismo padre Antonio Maria Artola Arbiza titulada «Ezkioga». En una revista también leí que uno de los jóvenes pertenecientes al otro grupo de videntes fue ejecutado en Paracuellos de Jarama. Y en efecto, la II República nació con una declaración de guerra bajo el brazo contra la Iglesia Católica, pues prácticamente se permitió llevar a cabo una campaña anticlerical descarada contra las Instituciones religiosas a vista y paciencia del gobierno republicano tan solo recordar la tristemente famosa frase de Manuel Azaña «ni todos los conventos de Madrid valen la vida de un republicano» o el incendio provocado por hordas anarco comunistas de la Casa Profesa del Convento de San Francisco de Borja perteneciente a la orden Jesuita con una valiosa biblioteca con obras del Siglo de Oro y que el alcade republicano Pedro Rico simplemente archivó el caso. También hay más información sobre otros videntes en la obra Los Profetas de la piel de Toro de José María Sánchez de Toca. Gracias de nuevo por la información.

edu 2 enero, 2017 Responder Sobre los estudiosos extranjeros que apoyan la tesis de un montaje contra la república son interpolaciones. Por la situación geografica y del contexto sociocultural de la zona no tiene mucho sentido esas afirmaciones.

Sobre los estudiosos extranjeros que apoyan la tesis de un montaje contra la república son interpolaciones. Por la situación geografica y del contexto sociocultural de la zona no tiene mucho sentido esas afirmaciones.

Luis M. 29 agosto, 2017 Responder Pues es de las pocas apariciones en que se da una profecia muy concreta y se cumple a rajatabla

Pues es de las pocas apariciones en que se da una profecia muy concreta y se cumple a rajatabla

pepe 9 agosto, 2018 Responder para el David dejar impunemente que se quemen iglesias y conventos y se maten curas y católicos de toda laya no es declararse oficialmente ateos, je je, ¿no votaron si existía Dios y salió que no y hay que aceptarlo por democráticas narices?

para el David dejar impunemente que se quemen iglesias y conventos y se maten curas y católicos de toda laya no es declararse oficialmente ateos, je je, ¿no votaron si existía Dios y salió que no y hay que aceptarlo por democráticas narices?

Anónimo. 6 diciembre, 2018 Responder Tengo 70 años,porconsiguiente no puedo saber nada de estas apariciones, sin embargo doy mi testimonio como ciertas las apariciones de el alto de Umbe y las de San sebastián de Garabandal, por haber visto fenómenos que no tienen explicación científica.

Tengo 70 años,porconsiguiente no puedo saber nada de estas apariciones, sin embargo doy mi testimonio como ciertas las apariciones de el alto de Umbe y las de San sebastián de Garabandal, por haber visto fenómenos que no tienen explicación científica.

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