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Al Otro Lado de la Realidad

Silvestre II, el Papa Mago.

Raban-Maur_Alcuin_Otgar La Edad Media es un período de la Historia que siempre se ha contado de  forma mutilada. En los colegios se cuenta de ella que fue una etapa de  caos  y de constantes guerras y conflictos creados por brutos y tercos  señores  feudales. Algunas circunstancias son ciertas, pero de la Edad  Media sólo se  estudian las guerras, las sucesiones, los señores feudales y  algún que otro  rey importante, dejando de lado totalmente a aquellos  hombres que tenían  la responsabilidad de  la civilización y del bienestar    de sus semejantes.

Lo que verdaderamente importa y define a una civilización es su cultura,  su organización social y la manera de vivir del hombre en la ciudad o en el  campo, y no ese caos que existía en los primeros siglos de la Edad Media y  que tanto destacan los libros de Historia.

En la Edad Media surgió una orden de la que poco se habla como es la de los benedictinos que, en una sociedad carente de principios, se preocuparon por la sabiduría del pueblo, recuperando viejos documentos de las culturas de todos las civilizaciones existentes, para crear soberanos cultos y crear así la aristocracia preparada para gobernar dignamente.250px-Medalla_San_Benito

320px-Sankt_Benedikt Incluso los benedictinos se interesaron por la cultura árabe, que era  la poseedora de las ciencias y de los conocimientos de Oriente que  tanto ansiaban los miembros de la orden de San Benito. Para ello  decidieron expandirse desde Francia a España, fomentando la    Reconquista de la Península Ibérica que estaba en manos de los  musulmanes. Pero, mientras arengaban para empuñar la espada  contra los musulmanes, los benedictinos mantenían contacto ya en  España con esa cultura árabe tan científica y sabia que tanto les haría progresar.

España era un punto clave para los benedictinos, orden que, en medio de esa profunda crisis  moral e intelectual, “lucharon” por poseer el saber, consiguiendo gran influencia en la época  (ese espíritu renovador desembocaría en la creación de la orden de Cluny) y dando grandes  personajes que, siendo completamente desconocidos y olvidados en la actualidad por la    narración mutilada de la época medieval, asombraron a toda la civilización medieval. Y uno de  esos personajes fue Gerberto d’ Aurillac, más conocido como el papa Silvestre II o el Papa  Mago…

Gerberto, un joven con una inteligencia nada normal en su época.

576_1253964993IMG_6202Sobre Gerberto y toda su vida, aun descontando lo que haya de leyenda, supera la imaginación. Personaje pintoresco y de subido color, Gerberto es uno de los genios más extraordinarios que la Humanidad haya producido.

Gerberto no se sabe a ciencia cierta en qué año nació, aunque se acepta entre que lo hizo entre los años 945 y 950 en la región occitana de la Auvernia, en Francia. Tampoco se sabe muy bien si era descendiente de una familia dedicada al pastoreo en la Auvernia más rural o, como apuntan algunos investigadores, perteneciera en realidad a la familia de los duques de Aquitania, viéndose claramente que son dos teorías muy diferentes, aunque predomina la primera.

El caso es que, fuera cual fuese su descendencia, Gerberto fue admitido por los monjes benedictinos de la abadía de Saint-Géraud d’ Aurillac a la edad de doce años, donde estudió el “trivium” y el “quadrivium” con el maestro Raymond Lavaur.

descarga (6)Los benedictinos quedan maravillados por la inteligencia de la que hacía gala el joven Gerberto, encajando perfectamente con el modelo de persona que esta orden perseguía crear.

En el año 963 llega a venerar las reliquias de san Geraldo de Aurillac que se conservan en la abadía el conde Borrell II de Barcelona, ciudad que por aquel entonces se hallaba cercana de la Marca Hispánica creada por Carlomagno para frenar el avance de los sarracenos. Hablando con el abad, el conde de Barcelona queda sorprendido por los vastos conocimientos del pequeño Gerberto, al que le ofrece seguir su educación en su condado, a lo que el pequeño accede.

Ya en el condado de Barcelona, prosigue su educación en monasterios como el de Vic o el de Ripoll donde madurará sus conocimientos sobre ciencias y donde entrará en contacto con la cultura griega y con la aritmética, que con el paso del tiempo harán de Gerberto un personaje a mencionar.

 

Su paso por Toledo y Córdoba, trascendentales para su transformación en sabio.

plaqueTras estar en Barcelona, se decide que Gerberto de Aurillac estudie también en Córdoba y en Toledo, que serán claves en el momento de su formación intelectual. Como hemos dicho antes, los benedictinos quería poseer ese conocimiento hermético que guardaban los árabes tras haber sido aprendido de otras civilizaciones. Los árabes eran conocedores de las ciencias, siendo mucho más sabios que los cristianos, además de haber estudiado corrientes consideradas heréticas como la gnosis, la Kabbalah y la cultura egipcia.

descarga (7) Los benedictinos no envían a  Gerberto a estas ciudad porque sí, sino que lo introducen en esa España esotérica que  concentraba todo el saber de la época en manos de los musulmanes. Mientras que los  cristianos buscaban toda explicación en Dios, los sabios musulmanes lo hacían  experimentando y mirando a las estrellas.

Según cuenta el cronista inglés Guillermo de Malmersbury cuenta que Gerberto se había  marchado a ciudades musulmanas como Toledo y Córdoba en busca de conocimientos  sobre astrología y otras ciencias herméticas, adquiriendo conocimientos que estarían  prohibidos. También dice que aprendió fórmulas mágicas, descubrió nuevos inventos  inexistentes en la Europa cristiana

Es en estas ciudades donde conoce el número cero, que más tarde introducirá en la cristiandad cuando llegue a ser Papa, así como sustituir los números romanos por los usados por los árabes.

Gerberto sobrepasó a todos sus profesores en conocimientos menos a uno, al que quiso por todos los medios saber sus secretos; incluso llegó a seducir a la hija de éste. Esta historia es más aludible a la conquista esotérica del estudiante de los secretos que guarda el maestro.220px-SylvestreII_aurilac

De repente, Gerberto abandona España y  se traslada a Reims, donde asombrará a unos con sus elevados conocimientos y levantará las sospechas de otros.

Gerberto nombrado Papa: Silvestre II.

Gracias a los benedictinos es nombrado obispo de la ciudad de Reims donde comenzó a distribuir en su sede la aritmética, la astronomía, la geometría y la música. Será en esta época cuando construirá el primer ábaco, el globo terráqueo, un astrolabio de gran precisión y un reloj de péndulo, hasta ahora desconocidos en Europa.

Al conseguir realizar tales inventos, rápidamente empezó a circular el rumor de Gerberto era un nigromante que había realizado un pacto con el Diablo, porque tales inventos solamente podían ser realizados por el Maligno.

Tras varias intrigas en Reims y al morir el Papa, los benedictinos hacen gala de su poder en la Iglesia y colocan a Gerberto como Papa en el año 999. Los últimos Papas habían pertenecido a la orden benedictina y para seguir la tradición y poder alcanzar la tan perseguida aristocracia sabia, decidieron colocar a Gerberto, que era un sabio que sorprendía a todo el mundo que trataba con él. En este momento Gerberto se transforma en Silvestre II, el Papa del Año 1000, estando durante cuatro años como pontífice hasta su muerte en 1003.

abaque_gerbert_2Silvestre II, a quien el pueblo lo considera como un brujo que había realizado un pacto misterioso con el Diablo, no es elegido por su santidad o por su vida ejemplar. Si sube al trono de Pedro es porque, precisamente, representaba a la perfección los fines intelectuales de los iniciados de su tiempo.

Los descubrimientos de Silvestre II. ¿Descubrió el ordenador en la Edad Media?

A partir de su vuelta del mundo musulmán, Silvestre II desplegó una actividad científica revolucionaria sin tasa ni medida.

Nos ha dejado, y sus libros pueden ser consultados en bibliotecas, veinticuatro obras matemáticas atiborradas de descubrimientos importantes, un tratado de geometría, un tratado de pesas y medidas, e incluso un tratado del juego del ajedrez, lo cual no es una casualidad si tenemos en cuenta que dicho juego posee una destacada significación esotérica.vase_lustral_heron

Silvestre II o Gerberto, parece seguro de que fuera un alquimista, probablemente el primero cristiano. Cuenta una
vieja leyenda en Aurillac que, joven aún, había recogido oro en el río Jordán colocando en el agua un vellón de oveja al cual se adhirieron unas pepitas… Desconozco si en aquella época existían buscadores de pepitas de oro, pero el procedimiento es similar a la práctica de la alquimia si es tomado en un sentido hermético, estando muy adelantado en el Ars Magna, ya que el metal precioso no estaba al alcance de muchos.

También enseñó en Reims, como bien hemos dicho, astronomía y astrología que había  sido incorporada a sus 220px-Silvester_II._and_the_Devil_Cod._Pal._germ._137_f216vsaberes en esa España musulmana.  Además fabricó el primer astrolabio de gran precisión, así  como el primer reloj de pesas y de péndulo.

Construyó un curioso órgano hidráulico en el que las diferencias de presión del vapor  producían toda una gama de sonidos musicales, máquina que probablemente  interesaría a nuestros modernos investigadores de música cibernética y electrónica.

Fue Silvestre II quien introdujo en Europa Occidental, trayéndolas de centros árabes,  el álgebra y la utilización de las cifras llamadas arábigas, que sustituyeron al sistema  de cifras romanas, la cual tuvo como consecuencia principal, además de una mayor  facilidad de cálculo, la posibilidad de utilizar el cero, con todas las revolucionarias  aplicaciones matemáticas que supuso este número.

Finalmente en pleno siglo X, fabricó una máquina que plantea la cuestión de si se trataba ya de un antepasado del ordenador. En efecto, como señala Gérard de Sède, el cual se interesa por Silvestre II en su libro sobre templarios ” Les Templiers sont parmi nous” ( “Los Templarios están entre nosotros”), habla sobre un dispositivo ignorado que contestaba con un Sí o con un No a las preguntas que se le planteaban, incluso era capaz de predecir el futuro. relojSilvestre II nunca quiso revelar el secreto de su empleo, pero respondía siempre a la pregunta de su funcionamiento como algo muy simple, basándose en el cálculo de dos cifras, es decir, un código binario, al igual que nuestros ordenadores contemporáneos. Esta descripción corresponde enteramente con la de un ordenador.

A su muerte, Silvestre II, a causa de sus investigaciones y sobre todo por esas máquinas consideradas por la mayor parte de la población como “brujerías”, fue maldecido durante siglos, llegando a ser borrado de la lista de Papas.

Gerberto será recordado como un iniciado alquimista benedictino francés que, ya en el siglo X, había asimilado todos los conocimientos y secretos de la civilización y de las ciencias orientales, y que fue incomprendido en su época, siendo un auténtico Papa Mago.

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