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Al Otro Lado de la Realidad

El santuario de la Fuensanta, una aparición mariana, un pozo mágico y un caimán en Córdoba.

Córdoba es de esas ciudad españolas que gusta a todo el que la visita. Te hace suya, no te deja escapar y te atrapa dejando en ella parte de ti. ¿Quién nunca ha querido ir a ver esta ciudad tan histórica y tan rica culturalmente hablando?
La mezquita, una de las grandiosidades que encontramos en nuestro país y que nos representa alrededor del mundo, yace suntuosa a orillas del río Guadalquivir, cuyas aguas han sido testigo mudo de todos los pueblos que la han alzado hasta el Olimpo de la magnificencia; la Medina Azahara, ciudad mandada construir por el poderoso Abderramán III y que fue considerado un paraje imaginario cual Atlántida o El Dorado hasta que en el siglo XX se descubrió; las bellas Juderías que adornan con sus jardines y patios una urbe inmortal gracias a su eterna fama…
Simplemente Córdoba, la ciudad califal y uno de los lugares más importantes de la Edad Media, es mágica.
Pero entre sus calles y rincones menos conocidos se esconden a la luz del turista historias y curiosidades que permanecen pasivos a los ojos de los visitantes que no son conocedores de la verdadera esencia de Córdoba.
Estos lugares insospechados, lo sé de primera mano, agradecen que los más inconformistas se atrevan a descubrir su secreto. Es la España Mágica en estado puro.feria_de_la_fuensanta_1

En este enclave me personé para darlo a conocer más en profundidad, puesto que no es muy conocido ni entre muchos cordobeses pero que merece la pena hablar sobre él.
Este santuario permanece apartado de lo que es la zona más famosa de Córdoba pero guarda un pozo con misterio, una increible aparición mariana y unas curiosas historias como la exposición de adorno de más ni menos que de un caimán real disecado: me refiero al santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta de Córdoba…

 

El pozo mágico de La Fuensanta y su punto en la geografía mariana.

20141101_141727 He de decir que ir a pie al santuario de la Fuensanta desde la mezquita agota,  incluso  cuando llegas te puedes llevar una sorpresa, ya que puedes meterte  una caminata  memorable y encontrarte con que el santuario está cerrado.

Esto me pasó a mí el primer día, ya que yo iba en busca única y exclusivamente  de  ese  cocodrilo expuesto en los jardines de la parroquia y al presentarme  delante de  la  entrada vi que estaba cerrada. Me llevé un auténtico chasco hasta  que vi que  justo  enfrente del santuario hay una especie de caseta vallada  donde hay un  pequeño  templete y un pozo de agua. Me acerqué a la valla y me  sorprendí  gratamente y supe  que la paliza mereció la pena. En ella, un cartel  rezaba: “En  este lugar se apareció la  Virgen”.

Al leer el cartel, mis ánimos rápidamente se vinieron arriba. En ese momento  sentí que  esa España Mágica estaba a favor mía, dispuesta a asombrarme y es  la  prueba de que  los lugares mágicos agradecen que vayas a descubrir su  secreto. La  propia España  Mágica me reconoció mi esfuerzo de acercarme a  aquel lugar tan  perdido de Córdoba con esta sorpresa digna de contar.

Yo, con el fin de darle las gracias a ese verdadero lado de nuestro país, me  obcequé en aquel día en investigar esa aparición mariana que se había  producido en aquel solitario pozo, del que ahora formaba de una capilla al aire libre.

La aparición mariana data de 1420 cuando Gonzalo García, cardador de lana y vecino del barrio cordobés de San Lorenzo (cercano del lugar donde se sitúa el santuario) paseaba sin rumbo por aquella zona atormentado por los malos momentos que pasaba, pues su mujer era minusválida y su hija estaba trastornada. De repente y pasando por delante del pozo donde hoy está el templete, vio y oyó a dos mujeres y a un joven que le decían que cogiera agua de ese pozo y se la diera a su mujer e hija, porque así podían sanarse. Tras esto, el joven que iba con las dos mujeres le dijo ” Haz caso a la Madre de Dios, que mi hermana Victoria y yo somos los patrones de esta ciudad cordobesa”. Gonzalo no dudó en coger agua de ese pozo y llevársela a su mujer e hija. Cuando iba a dar las gracias a las mujeres y al joven ya no estaban, es decir, se había esfumado.20141101_141722

Al llegar casa, Gonzalo García dio de beber a su mujer paralítica y a su hija loca de este agua, y misteriosamente sanaron; la mujer recobró la movilidad y su hija volvió a la cordura. Había sido un auténtico milagro.

El cardador de lana interpretó que una de las mujeres era la Virgen María, y sus acompañantes eran Santa  Victoria y San Acisclo,  hermanos que fueron mártires de las persecuciones cristianas durante la época romana y que son los patrones de Córdoba.

Pero el caso del agua milagrosa se repite a lo largo del tiempo ya que poco tiempo después un ermitaño encontró cura de una enfermedad que le tenía moribundo tras beber agua del pozo de la Fuensanta.  Sucedieron varios milagros más relacionados con la Virgen y este pozo mágico, que crearon una auténtica devoción hacia aquel sitio, construyéndose en 1450 el templete o “humilladero” que llega hasta nuestros días y en el que está el pozo mágico.

Tras la tradición de la aparición de la Virgen y las propiedades curatorias y mágicas del pozo, se dice que en una higuera que había cerca del pozo, en la conocida popularmente como “La Huerta de Albacete”, Gonzalo García encontró una imagen de la Virgen, como muestra de la aparición mariana. La imagen se encontraba en el humilladero o templete hasta que en 1651 fue profanada. Todas estas historias propiciaron que se levantara en ese lugar exacto la iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta.

 

 

El caimán de Nuestra Señora de la Fuensanta, un cocodrilo en Córdoba.

Tras conocer la historia de la aparición de la Virgen y de su pozo mágico, al día siguiente fui al mismo lugar para entrar dentro de la iglesia de La Fuensanta y ver en el muro de los jardines ese extraño adorno que hay: un caimán real y disecado.

20141101_141320 Pero, ¿qué hace un caimán en Córdoba?¿Cómo ha llegado hasta ahí? La verdad  que no se sabe a ciencia cierta que hace un cocodrilo en esta iglesia de La  Fuensanta, pero la curiosidad te la dispara, sin duda alguna.

Según la leyenda en el río Guadalquivir vivía escondido entre sus cañaverales este  caimán que, en cada crecida del río, no dudaba en acercarse a las ciudades para  sembrar el terror entre los cordobeses, ya que atacaba a sus víctimas  desprevenidamente y se las tragaba enteras.

Ante tal temor, los cordobeses decidieron afrontar el problema que causaba el  caimán, intentado darle caza y acabar con él. Un cojo se ofreció para darle muerte  y devolver la tranquilidad a los vecinos de Córdoba que el cocodrilo había  perturbado.

El disminuido físico estudió el comportamiento del animal, viendo que se acercaba  a la población cuando tenía hambre, y esto podía ser una buena estrategia para  acabar con él. Un día de crecida del Guadalquivir, el cojo esperó al caimán en un  árbol con una muleta y con un trozo de pan que serviría de cebo.

Al cabo de un rato el caimán se acercó y, al comerse el pan, despertó sus ansias de comer más y vio en el árbol apoyado a su víctima perfecta. En el momento que iba a tragarse al cojo, éste atravesó la garganta del letal animal con su muleta, matándolo en el instante. Tras esta heroica hazaña el cadáver del caimán se ofreció como exvoto a la iglesia de Nuestra Señora de la Fuensanta, siendo expuesto en ella hasta la actualidad.

Pero para explicar qué hace este caimán en esta iglesia-santuario también nos podemos apoyar en una base histórica ya que en una publicación de Teodomiro Ramírez de Arellano, un conocido periodista y escritor andaluz, estudió muchas tradiciones cordobesas y una de ellas fue la de este caimán. En una de sus publicaciones dijo que  “el caimán fue traído de América junto a una costilla de una ballena, la concha o carapacho de una tortuga, una sierra del pez de este nombre y otras cuantas cosas remitidas como recuerdo por viajeros cordobeses”.20141101_141327

Puede ser verdad, puesto que esta historia se repite en mucho más lugares de España como, por ejemplo, en el pueblo cacereño de Calzadilla, conocido el pueblo en la zona con el sobrenombre de “Lagartos” por la historia similar a la del cojo y el caimán acontecida en Córdoba. Este “lagarto” de Calzadilla sería otro cocodrilo más que habría sido traído de América como especie exótica que es para exhibirlo en nuestro país.

Al igual que en el santuario de la Fuensanta, encontramos caimanes reales colgados en más conjuntos religiosos de Nuestra Piel de Toro como en la iglesia del Corpus Christi de Valencia, en la entrada al Patio de los Naranjos de la Catedral de Sevilla o en la madrileña iglesia de San Ginés.
Esta peculiar ornamentación se debe a los exvotos recibidos por parte de los exploradores que iban a hacer las Américas y traían los cuerpos de estos animales como regalo. Estos regalos eran usados por los clérigos para infundar respeto en los conjuntos religiosos, ya que los feligreses al ver estas imágenes se pensaban dos veces si en realidad podían comportarse mal en la casa de Dios.
Esta tradición de adornar templos religiosos se remonta a la época clásica; Plinio el Viejo habla de la existencia de una mandíbula de una gigantesca serpiente que adornaba un templo en Roma que había sido cazada y matada por el ejército romano durante las campañas militares en Cartago.

Pozos mágicos, apariciones de la Madre de Dios y estas bestias procedentes de tierras exóticas y lejanas hacen de este santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta un auténtico lugar mágico de Córdoba y que muy pocos cordobeses conocen pero que están expuestos para los más curiosos y amantes de aquello que roza lo imposible.

 

One Comment
  1. Alvaro Anula

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